REPRODUCCIÓN
La
mayoría de las leonas ya se han reproducido a los cuatro años de edad. Los leones no se aparean
en ninguna época particular del año y las hembras tienen numerosas fases de estro cada año. El pene
del macho tiene unas espinas apuntando hacia atrás. Cuando se retira el pene,
las espinas rozan las paredes de la vagina de la hembra, lo que puede causar la
ovulación. Una leona puede aparearse con más de
un macho cuando está en celo; durante el periodo de apareamiento, que puede
durar varios días, se han observado leones copulando 157 veces en un periodo de
55 horas. Se reproducen con mucha facilidad en cautividad.
El
periodo de gestación dura una media de 110 días y la hembra da a luz a una camada de entre una y cuatro
crías en una madriguera
aislada, que puede encontrarse en zonas de matorrales,
juncales, cuevas o alguna otra
zona protegida, habitualmente separada del resto de la manada. Las hembras
frecuentemente cazan por sí solas mientras las crías todavía están indefensas,
permaneciendo relativamente cerca de la madriguera donde se encuentran las
crías. Las crías nacen ciegas y no abren los ojos hasta aproximadamente una
semana después de su nacimiento. Pesan entre 1200 y 2100 g al nacer y se
encuentran prácticamente indefensas. Empiezan a arrastrarse al día o dos de
nacer y a andar cuando ya tienen unas tres semanas. La leona mueve las crías a
un nuevo lugar numerosas veces al mes, llevándolas una por una cogidas por la
piel de la nuca. Este movimiento tiene como objetivo impedir que se vaya
acumulando su olor en el mismo lugar y así evitar la atención de posibles
depredadores.
En
general, la madre se reintegra al grupo con sus crías cuando estas tienen entre
nueve y diez semanas. Sin embargo, a veces esta introducción a la vida en
manada se produce antes, especialmente si otras leonas han dado a luz en la
misma época.
Las
leonas de un grupo suelen sincronizar su ciclo reproductivo con el fin de
cooperar en la cría y el amamantamiento de los cachorros (una vez que estos han
pasado la fase inicial de aislamiento con su madre), que maman
indiscriminadamente de cualquiera de las hembras cuidadoras del grupo. Además
de ofrecer una mayor protección, la sincronización de los nacimientos también
es ventajosa en que, como los cachorros tienen un tamaño muy similar, tienen
las mismas probabilidades de sobrevivir. Si una leona da a luz a una camada de
cachorros un par de meses después de otra leona, por ejemplo, entonces las
crías más jóvenes encuentran dificultades para alimentarse, ya que suelen ser
dominadas por las mayores. Por lo tanto, la muerte de hambre es más común entre
las crías jóvenes.

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